domingo, 29 de julio de 2012

Actividades Semana Mundial de la Lactancia Materna 2.012

“Comprendiendo el pasado. Planificando el futuro”


















  
Miércoles 1ero de agosto, 11:30am . programa de radio, en vivo con el equipo de Mi Gota de Leche, con Maira L. Prado Landaeta  (Directora de fisioterapia y entrenamiento deportivo) las señas: Metas Sports Radio, 9:30am por RCR750 y por www.telenavegante.net









Caminata en apoyo a la Lactancia Materna en Parque del Este (Parque Romulo Betancourt, actualmente llamado Parque Generalisimo Francisco de Miranda), Av. Francisco de Miranda
Domingo, 05 de agosto de 2012 a las 08:00 A.M


 Programación IV Jornada Lactancia Materna:




 Actvidades en el Estado Aragua: 
(pinchar en la programación para leer todo)




Y en Valencia, Venezuela: 


  La primera semana de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna. El año pasado vivimos una experiencia unica y maravillosa en el Centro Sambil Valencia en Venezuela al reunir a mas de 100 madres amamantando juntas a sus hijos y dicendo a otras madres que DAR TETA ES UN REGALO DE VIDA... Este año necesito de tu apoyo pues la intencion es reunir al menos a 200 madres el sabado 04 de agosto en el SAMBIL Valencia!!!

jueves, 26 de julio de 2012

La independencia se da con los años....



No siempre nos van a necesitar con tanto afán
Ellos van creciendo y pasando etapas
Entre risas de alegrías y llantos de desencanto
Por la pelota perdida, por la mami que trabaja, por más parque por más mami o porque papá trabaja……..
Se escurre ya su infancia
Nos quedamos observando como pasan de bebés a niños que juegan tanto
Que parecen no tener cansancio en su cuerpo tan pequeño y travieso……………..

Y miramos admiradas como aquel bebé de brazos que no nos podíamos alejar ni un segundo de su vista, va jugando y estando cada día un poco más lejos de nosotros, ya no somos su exclusiva, ya no depende de nosotros para moverse o desplazarse, gana autonomía con cada día.
Cansa mucho la dependencia de un bebé de su madre?? Si, cansa mucho, pero son unos pocos meses de exclusividad, como máximo entre 7 y 9 meses cuando empiezan a gatear y conocer el mundo, y depende de lo segura y cómoda que tengamos la casa para el pequeño explorador no tendremos accidentes ni sustos mientras conoce toda la casa por su cuenta.
La sociedad, los amigos, la suegra, el vecino, el pediatra, todos nos dicen que los bebés apenas salen del útero materno deben ser independientes y que no lo debemos “malacostumbrar”y no es así, la independencia es una escalera muy larga que debe subir el bebé con calma y devolverse al peldaño anterior de ser necesario hacerlo. Tanta prisa nos lleva a ser adultos con más o con menos neurosis, victimas del afán a que hemos sido sometidos desde el mismo momento de nuestro nacimiento cuando nos arrancan de los brazos de lo único hasta ahora para nosotros conocido: el olor de mamá, una mamá que seguiremos reclamando y buscando toda la vida si nuestras necesidades de contacto, caricias y miradas no han sido lo suficiente para copar nuestra bien merecida cuota de cariño materno en el mundo.
Si, es cansado y puede hacerse insoportable la crianza de uno o más pequeños si no tenemos nosotras también la mirada amorosa y de contención para poder sobrellevar esa hermosa carga como lo es atravesar las noches y días con un bebé en brazos que reclama constantemente nuestra atención.
Si, puede tornarse pesado si no buscamos herramientas personales que nos ayuden a sanar nuestro niño herido y lastimado para no posar sobre nuestros pequeños hijos las lesiones heredadas de nuestros padres que a su vez heredaron de nuestros abuelos una manera patriarcal y machista de criar: el niño en su cuna calladito mientras la mujer atiende al hombre, eso sí bien bonita y sonriente (aún en pleno puerperio).
A todas esas mamás que tienen ahora mismo su bebé en brazos y que las rebasa el cansancio, la fatiga, las ojeras, el desespero de días y meses sin dormir, les digo que bien vale la cuota de amor en exclusiva que le demos a nuestros pequeños, porque si es verdad que no es una receta infalible, es un paso amoroso para llevarlos a conocer el sendero de la vida de una manera diferente y que les enseña que todo ser humano y animal que habita el mundo merece ser tratado con amor, respeto, paciencia y cariño, eso mismo que le dimos en sus primeros meses de vida pese a nuestro cansancio y miradas de desaprobación.  Cuando su bebé sea un niño grandecito y les rodee con sus brazos y les diga: mami te amo o cuando ustedes estén en cama con un malestar y ellos entiendan que mami no está disponible por ahora (lo entienden con la edad y regresarán la empatía y cariño que se les ha dado), entonces nos queda por dentro el buen sabor de haber tenido la paciencia y la infinita sabiduría para transitar la maternidad dando a nuestro pequeño lo mejor de nosotras, así no lo hayamos tenido.
Janeth Ivimas. 
Y se "lanzan" a explorar otros confines...... :)

miércoles, 27 de junio de 2012

Día Mundial del sueño Feliz!!!!!!


Siempre escuchamos que los niños manipulan, que se saben la cartilla más que nosotros, que no se deben “mal acostumbrar”, el "señor" Estivill apunta mucho a eso, lo único que escuchamos es “no se debe” , “no se debe” , “no se debe”, consejos que van en contra de la real naturaleza de los bebés y niños pequeños. Crecí obligada a ser independiente, con algo parecido a  Estivill,  con la suerte de ser la número 9 de diez hermanos, pero como eran varones salvo mi hermana mayor que se marchó a estudiar fuera de casa cuando yo tenía unos dos años, no me dejaban dormir con ellos, crecí con miedo a la noche, a los fantasmas, a lo oscuro, mirando debajo de mi cama a ver si no se había colado un fantasma debajo, cuantos consejos tipo el "señor" Estivill  no recibirían mis padres, crecí levantándome en la noche prendiendo luces de los pasillos, de mi cuarto a la cocina sólo por un vaso con agua, hasta que decidí dormir con uno al lado de mi cama. Crecí con miedos, continuos despertares, sustos y terrores que me duraron hasta hace poco, bendita maternidad que ayuda a transitar el camino de la búsqueda de lo real. Mis padres hicieron lo que sabían y lo que podían, no los culpo, pero hoy día existe mucha información y aunque siguen estando las dos tendencias, la conductista tipo el "señor" Estivill y la respetuosa con los niños, cada quién puede elegir la opción. Busqué ayuda en la red con mi niña de semanas de nacida, en ella conseguí mucha ayuda y apoyo, siempre apuntando a atender su llanto, hoy a 4 años de esa búsqueda mi hija duerme con nosotros http://mamadameteta-grephypedon.blogspot.com/2011/11/mi-bebe-no-duerme.html, temprano, hasta al otro día, salvo uno que otro llamado si ha tenido un día agitado, vamos y se vuelve a dormir. Ha sido una niña colechada, porteada hasta que dijo basta, jajajaja a sus casi 3 años, amamantada aún para dormir, (apenas bastan 5 minutos), respetada en su infancia, esa etapa tan corta y tan crucial en nuestras vidas. El sueño de los bebés y niños pequeño debe se respetado, deben ser acompañados hasta que su madurez emocional nos indique que están preparados para no necesitarnos tanto en la noche. Se que el colecho no es para todas las familias, pero el respeto y la atención a las necesidades básicas de los bebés y niños pequeños SÍ debe ser para todo hogar, porque un niño no atendido y acompañado será un niño que crecerá arrastrando muchos miedos y en la búsqueda incesante de un no se qué, intentando siempre conseguir una tabla de salvación, una respuesta a ese inexplicable susto que aparece en las noches, porque si bien los fantasmas no existen hay uno que es bien difícil combatir: el fantasma de la ignorancia y el creer que los niños manipulan.
Acompañanos este Viernes Unamos esfuerzos para decir NO a dejar llorar a los niños a la hora de dormir. Comparte  la foto y únete, los niños lo valen!!!!!!!

miércoles, 30 de mayo de 2012

Juguemos juntos



Las personas grandes tenemos muchas cosas importantes que resolver. Y cuando se suma la obligación de criar y educar a los niños pequeños, la lista de prioridades y urgencias aumenta considerablemente. Nos preocupa especialmente el futuro de nuestros niños: decidir cuál es la mejor escuela, el mejor estudio de inglés, cómo lograr que sean educados y amables, cómo hallar  soluciones para encarar el problema de los celos por el hermano menor, qué decisiones tomar para que no sufran a causa del divorcio de sus padres o qué médico consultar por las alergias reiteradas. En fin, que la vida se ha convertido en una maraña de preocupaciones, desde que la compartimos con nuestros hijos pequeños.
Son tantas las cuestiones que necesitamos solucionar, que incluso el ocio ha dejado de ser parte de nuestra vida cotidiana, sobre todo para las mujeres que además trabajamos fuera de casa. Ese pequeño espacio de diversión, de no hacer nada, de cantar o de dejar volar la imaginación, ha quedado relegado entre las múltiples tareas atrasadas. Sin embargo los niños -por suerte- aún logran conservar el juego como parte indispensable y constante de  su desarrollo.
Los niños juegan todo el tiempo: Cuando comen, cuando caminan por la calle, cuando observan a los demás, cuando les decimos que tienen que ir a dormir, cuando nos llaman, cuando lloran, cuando están distraídos. Juegan aunque nosotros no nos demos cuenta de ello. Juegan a cada instante en medio de la interacción con la realidad, convirtiendo esa experiencia en múltiples posibilidades para atravesarla.  Transforman de ese modo cada vivencia en muchas otras, indistintamente si son reales o imaginarias, ya que todas forman parte un momento único. Es posible que los adultos no tomemos en cuenta que ellos están dentro de un juego permanente y que desde ese lugar de creatividad y fantasía, nos invitan una y otra vez a acercarnos a ese mágico territorio de ensueños.
¿Por qué no aceptamos la invitación? Porque no nos resulta fácil. Los niños se mueven dentro de códigos que ya hemos olvidado o utilizando un lenguaje lúdico que tal vez ni siquiera hemos experimentado siendo niños.  Jugar nos puede parecer extraño, misterioso o molesto. Y también podemos sentir que es una manera de perder el tiempo. En todo caso, jugar a la par de los niños pequeños, no es sencillo.
Vale la pena subrayar que a las madres no tan jóvenes, nos puede resultar aún más complejo entrar en la lógica infantil del juego. Y también constataremos -si nos observamos y observamos a nuestro alrededor- que  habitualmente  los varones participan en los juegos con mayor entrega y alegría que las mujeres. O sea que podríamos mirar a los varones -quienes con total despreocupación llegan a casa y se ponen a jugar- para aprender de ellos el manejo del ocio y la diversión.
¿Para qué sirve jugar con los hijos? Es la manera más directa de entrar en relación con ellos. Generalmente les pedimos que se adapten al mundo de los adultos,  -cosa que hacen, por ejemplo, soportando largas jornadas escolares-. Jugar con ellos es hacer el camino inverso: nosotros nos adaptamos un rato al mundo de los niños. Parece ser un trato justo.
En ocasiones puede suceder todo lo contrario: que los niños hoy estén tan exhaustos de las obligaciones escolares, tengan tan poco tiempo libre y tan poca vitalidad para explorar el juego y la fantasía -refugiándose en la televisión o el ordenador- que posiblemente las personas grandes queramos ayudarlos y enseñarles a jugar.  Lo cual no está nada mal. Siempre y cuando estemos dispuestos a permitirles desarrollar la inventiva y la ilusión, en lugar de imponer juegos reglados, difíciles de asumir, exigentes y donde el niño, una vez más, tiene que obedecer y en lo posible responder a nuestras expectativas.  Jugar “bien” se parece demasiado a hacer la tarea de la escuela bien, portarse bien y ser un niño bueno. ¡Es decir que en ese caso ya no se trataría de jugar! 
Sin embargo ¿las personas grandes somos capaces de jugar jugando? ¿Qué sucedería si nos dejamos llevar por la alegría y la improvisación, e imitamos lo que de alguna manera los niños proponen? Claro que la “lógica” del juego será diferente a la que estamos acostumbrados, y es posible que nos sintamos perdidos.  El secreto para lograrlo será seguir a los niños, e ingresar tomados de la mano dentro de sus escondites preferidos. ¿Cómo saber si lo estamos haciendo bien? Sólo observando al niño. Constatando si está disfrutando o no. Si estamos intercambiando piedras de colores, o saltando uno sobre el otro, o jugando a las escondidas o repartiendo naipes…sabremos si es el juego adecuado en la medida que el niño esté fascinado. Ahora bien, si quienes estamos encantados con el juego somos nosotros, pero el niño está aburrido, nos hemos olvidado del niño real y estamos jugando con nuestro niño interno. Y eso, lo podemos hacer a solas.
Definitivamente, jugar es una cosa seria. Y algunos niños están dispuestos a enseñarnos las reglas.

Laura Gutman

domingo, 6 de mayo de 2012

Pedagogía Waldorf

La principal diferencia estriba en ver el desarrollo del niño de una manera diferente, integral; de esta nueva visión se deriva una forma de educarlo acorde con las etapas por las que va pasando. De acuerdo con la filosofía de Rudolf Steiner, la Antroposofía, el hombre es un ser tripartita compuesto por cuerpo, alma y espíritu, cuyas capacidades se despliegan en tres etapas de desarrollo, cada una de aproximadamente 7 años.
Todo lo que se enseña a los niños en la escuela Waldorf está fundamentado en este profundo conocimiento del ser humano, y por lo tanto tiene un porqué, un momento adecuado y una forma especial para transmitirse. El desarrollo del intelecto, del sentido artístico y estético y de las habilidades manuales tienen la misma importancia dentro de esta pedagogía.

¿Cuáles serían algunos principios básicos de la pedagogía Waldorf para la educación de los niños pequeños?

Sobre todo, comprender que el niño pequeño está en una fase en la que lo más importante es su desarrollo físico: sus ritmos metabólicos, la maduración de los sentidos de percepción, su dominio del cuerpo y el espacio.
Su metabolismo es mucho más acelerado que el del adulto o el joven, y por lo tanto, requiere suma atención a la regularidad de sus horarios de sueño y comida, así como a la calidad de éstos.
Tan importante como lo que ingerimos por la boca es lo que tenemos que digerir en nuestra alma; de allí que sea de vital importancia proteger los sentidos de los niños: ¿Qué escuchan? ¿Qué ven? ¿Qué sienten?, etc.
Los niños en el primer septenio están viviendo una etapa de movimiento libre. Es el movimiento lo que más les ayuda a desarrollar tanto su cuerpo como su mente. Ofrezcamos un ambiente seguro donde haya libertad de movimientos.
Y una regla de oro: Los niños pequeños imitan, imitan, imitan. Por lo tanto, hay que tener muy en cuenta esto, pues es su manera de aprender a "ser".
Finalmente, hay que proteger ese estado de fantasía y ensoñación propios de la primera infancia. Nos referimos al candor, la inocencia, como le llamamos, de los pequeños. Ese estado se ve muy disturbado por la academización temprana, las explicaciones intelectuales abstractas antes de tiempo, pero sobre todo, por los medios: la televisión, los videos, las computadores, etc., que generan un efecto desolador en el alma y la mente del niño.

¿Cómo podemos aplicar en casa esta filosofía?

Básicamente, se trata de aplicar nuestro sentido común, lo que. No se trata de teorías y técnicas elaboradas: en realidad, la manera tradicional de criar a los niños estaba mucho más cercana a sus necesidades que algunos ambientes actuales.
Dentro de esto, podemos incluir el mantener lo más posible un horario regular sano de comer, ir a dormir, etc., de manera que ayudemos al niño a adoptar buenos hábitos y sobre todo, a que su metabolismo encuentre sus ritmos.
Otra gran ayuda para los niños es fomentar en ellos la fantasía: leerles o contarles cuentos, cuentos de animalitos, cuentos de hadas, etc.. Procurar alejarlos de la televisión les ayudará a estimular el importantísimo trabajo de aprender a formarse imágenes internas, base para toda imaginación y creatividad. En los países más avanzados de Europa es impensable poner a un pequeño ante la televisión o la computadora!
Demos a los niños muchas oportunidades de salir a la naturaleza: esto les proporciona la oportunidad de moverse con libertad y de conocer el mundo. No hay nada más fascinante para un pequeño que observar un ejército de hormigas en acción, en vivo y todo color.
El trabajo doméstico es muy formativo para los niños, tanto en el aspecto motriz como en el social y también para la auto-estima (soy útil y necesario en mi hogar). El trabajo doméstico lo harán de buen agrado si nos ven trabajar a nosotros con gusto!! Este es el siguiente y quizás el más importante punto: los niños pequeños aprenden por medio de la IMITACIÓN. Ellos imitan sin restricciones. No tienen aún criterios para discernir, así que todo entra directamente a su mente y a su organismo, y funcionan como un eco a lo que les impacta en su entorno. CUIDEMOS las impresiones y las actitudes que rodean a nuestros hijos! Seamos ejemplos dignos de imitar.
NO TENGAMOS PRISA! En el mundo del niño no hay prisas. Gocemos con ellos cada instante. No hace falta llenarnos de actividades y correr todo el día. Tampoco hay prisa para que caminen, corran, lean y escriban antes que los demás; ya lo harán a su debido tiempo. No permitamos que la economía o la moda nos impongan sus necesidades!

¿Y la lectura?

¡La lectura no se enseña! No se pierde tiempo con el descifrar martirizador de palabras y textos (y ¡cuán precioso es el tiempo en estos primeros años!). Lo que sucede naturalmente, sin trauma de ningún tipo, es lo siguiente: el alumno después de un determinado tiempo, sabe lo que él mismo escribió y, enseguida, en un ambiente alegre y vivo, los alumnos adivinan palabras o textos que el profesor escribe en el pizarrón.
Nada más es necesario. El propio interés de los alumnos despertó; ellos automáticamente intentarán descifrar palabras que encuentren a su alrededor en las calles, en las revistas o, simplemente, en el pizarrón. El profesor observará este proceso en cada alumno, dando un pequeño "empujón" cuando sea necesario. El resultado final, es que todos los niños terminan sabiendo escribir y leer, sin traumas, sin lágrimas. El proceso demora mucho más tiempo que en las escuelas tradicionales, pero el resultado es el mismo - sin pesadillas, viviendo un número infinito de bellos cuentos y realizando un número igualmente grande de dibujos y pinturas en los que pudo exteriorizarse toda la fantasía e imaginación del niño.
No se insiste demasiado en la ortografía, por lo menos al principio. Además de ser una convención y, por consiguiente, algo artificial y extraño en el desarrollo del joven, ella se graba más adelante por memoria visual. En las clases más avanzadas, el profesor obviamente, trabajará para que los alumnos dominen perfectamente la ortografía que, para los pequeños, constituye un flagelo.
El profesor no dejará de exigir a los alumnos que ellos mismos descubran palabras, frases, pequeños textos; estos serán entonces, descritos por todos. La reproducción de cuentos, el dictado y otras formas escritas y verbales, serán cultivadas como lo son tradicionalmente. La redacción propia tiene un papel fundamental, pero la composición en el sentido de una disertación sobre un tema libremente elegido, recién comenzará después de los catorce años, cuando el yo está predominando.
Tomado de  educacionwaldorf.org

miércoles, 2 de mayo de 2012

Teta Para Dos


Relato de Joan, una queridìsima amiga virtual, su nenè mayor y mi nena tienen la misma edad, aùn recuerdo con tanta alegrìa nuestros encuentros virtuales para contarnos el dìa a dìa y crecer de nuestros hijos, nuestra lactancia, las travesuras, cuantas anecdotas guardadas ahora en el recuerdo y ya eres madre por segunda vez..........
 
Al enterarme un 22 de enero de 2011 que estaba embarazada  por segunda vez, sentí una alegría enorme. Pues mi esposo y yo queríamos darle un compañerito de juegos a nuestro niño de 3 años. Muchos pensamientos llegaron a mi cabeza, pues mi querido hijito aún se pegaba  en la teta y no me sentía preparada para un destete. Comencé a hacer planes y a buscar información sobre lactancia en el embarazo. Aunque mi nene no se pegaba con la frecuencia de cuando tenía 2 años, seguía buscando su tetita al dormir, muchas veces en la madrugada y al levantarse. Debo añadir a mi relato mi relación  con mi hijo.

Mi primer hijo ha sido lactado exclusivamente, y a demanda desde que nació. Para el su "tita” como le decía, era lo más especial del mundo, su juguete preferido. Se pegaba por hambre, por sueño, por alegría o por consuelo. Mi nene no hacía más que ver mis pechos desnudos y se emocionaba, rápido le brillaban los ojitos. Durmió siempre junto a mi esposo y a mí en nuestra cama y para nosotros, era la mejor sensación de todas, saber que velábamos sus sueños y que él se sentía seguro.

Pasaba el tiempo y ya la cama se estaba haciendo incomoda para los tres, así que decidimos comenzar a poner al nene a dormir en su cuarto,  en su camita, unos días dormía conmigo otros con su papá . Ya a mi segundo mes de embarazo mi hijo comenzó a dar señales de destete, pues apenas se pegaba, llegó el momento que estuvo hasta una semana sin pegarse. Eso llego a darme tristeza, y en mi interior me sentía culpable, pues pensaba que con mi embarazo lo estaba forzando a crecer.

Pasaron los meses y mi barriga crecía, mi niño disfrutaba de darme masajitos con loción.  Yo me tomaba el tiempo para explicarle que mi barriga estaba así de grande pues había un bebe dentro de ella. En ocasiones me miraba como si no entendiera. En otras solo repetía: “pipa, pipa” En los últimos 4 meses, mi niño volvió a mí. No quería despegarse de mi lado y nuevamente las secciones de “teta” comenzaron, esta vez era más corriditas. De la noche a la mañana solo quería que lo arrullará en el sillón mecedora y que le cantará para dormir. Todo eso comenzó a preocuparme, pues que sería de mi cuando llegará el bebé. Aunque había leído sobre la lactancia en tándem, pensaba que debía ir destetando al grandecito para tener una lactancia exitosa con el bebe. También pensaba que mi leche no daría para satisfacer las necesidades del baby si mi nene mayor continuaba. No quería ser una mala madre para ninguno de los dos. Una buena amiga me dijo que no debía preocuparme que yo sabría qué hacer y que mi amor era suficientemente grande para los dos.

Por otro lado tenía una preocupación mas. Mi niño comenzaria  a ir a la escuela. Eran tantos cambios para el pobrecito, que ya comenzaba a asustarme. Mi bebe naceria para el mes de diciembre, un mes después del comienzo de clases. Como iba a sobrevivir mi  nene, me preguntaba. Era la primera vez que estaria lejos de mi esposo y de mi, la primera vez que estaria con gente extraña, la primera vez interactuando con niños de su edad. Era un golpe muy fuerte para todos., pero tambien sería un alivio para mi, pues en ese tiempo  iba a poder darle más atención al bebe.


Al noveno mes ya mi chico no quería dormir con su papa, solo conmigo. Yo seguía preocupada , pues no podría dormir con un recién nacido y un toddler en la misma cama. En ocasiones sentía gran ansiedad por no saber lo  que me deparaba el futuro.  El primer día de clases de mi niño fue horrible para su papá y para mi. El entro a su salón y comenzó a jugar y nos dijo adiós como si nada. Al cerrarse la puerta de salón empecé a llorar. Para mi era el fin del mundo, pues nunca, nunca me había separado de el por mas de dos horas y ahora estaría lejos de mi,  casi el día entero. Su papá fue otro que estaba melancólico con el asunto de la escuela. No fue fácil ni para el,  ni para nosotros . Pero poco a poco todos nos acostumbramos. Una semana antes del nacimiento  llegarían mis suegros. Ellos se quedarian con mi hijo mayor a la hora de irme al hospital. Esa semana antes sirvio para que mi nene y sus abuelitos  fueran acostumbrándose, pues como vivimos en paises diferentes, son muy pocas las que mi nene comparte con ellos.

Al fin llegó el gran día, debía salir temprano en la madrugada hacia el hospital, donde me harían la cesárea planificada. Al despertar  y ver a mi niñito de 3 años dormidito me dio mucha tristeza, pues era la primera vez que debía dejarlo y nunca nos habíamos separado desde el momento en que nació. Me vestí rápidamente , para no despertarlo, su abuelita paterna se quedo a  su cuidado.  De camino al hospital comencé a llorar, apenas unos minutos habían pasado y ya lo extrañaba. No sabía como la iba a pasar sin mí, como iba a dormir sin mí, esos días que debía permanecer en el hospital. Pero allí estaba mi esposo para darme todo el apoyo que necesitaba y me decía que todo estaría bien.
La cesárea estaba planificada para las 7:30 de la mañana , pero hubo unos retrasos y entre un poco más tarde a sala de operaciones. A las 8:47 nació mi bebe. No existen palabras para describir  mis sentimientos en esos momentos. El oír su llanto fue la emoción más grande del momento. Pensaba que por ser la segunda vez posiblemente el entusiasmo seria menos , pero me equivocaba mi corazón se estaba llenando de amor  hacia ese nuevo bebe y el entusiasmo fue igual o más fuerte que la primera vez. Al momento que me pegaron su carita a mi rostro y pude sentir el tierno aroma de su piel fue suficiente para enamorarme una vez más. En menos de una hora ya me encontraba en mi habitación con mi bebe en brazos lactándolo y esperaba muy feliz la llegada de mi primer hijo y sus abuelitos. Quería ver cuál sería su reacción.

Mi querido hijito entro corriendo al cuarto, gritando “mami” “mami”. Yo estaba justamente con el bebe en brazos alimentándolo de mi. Mi esposo subió a la cama al chico grande  para que nos besara, el se quedo mirando asombrado al bebe, yo tenía miedo que fuera a tratar de sacarlo de mala gana o a llorar por ver a otro en su lugar. Yo solo le dije: ven con mami, quieres pegarte  a la otra tetita?
El rapidito se pego y al hacerlo sentí como mi corazón crecía y crecía ,llenándose de amor en instantes. Dos pedacitos de mi alimentándose de mi ser, de mi alma.

Esas dos noches en el hospital, fueron para mi eternas. Extrañaba tanto a mi niño. Me preguntaba como la estaría pasando sin mi. Para mi sorpresa, me dec1an que la estaba pasando bien y que en las noches no había tenido problemas para dormir. Debo confesar que la primera vez que lo vi en el hospital, fue como ver a un nuevo niñito, más grande y maduro, y el tiempo me lo dio a demostrar. Al regresar del hospital todos esperaban con alegría, en especial el hermano mayor, todo emocionado. Lo más dificil en esas primeras semanas , era mantenerme alerta  y un poquito a la defensiva con mi nene mayor, para que no me lastimará la herida. Siempre buscaba en momento para darle atención exclusiva. Fue íncreible como ver a mi niño mayor interactuar con su hermanito, como se preocupaba al verlo llorar, como lo acariciaba y como no le daban los celos que yo tanto temía. Definitivamente mi niñito había crecido  con la llegada de su hermanito.

Los meses han seguido pasando, ya mi bebe tiene 7 meses.Las cosas han caido en su lugar.He sabido, no dividir mi tiempo entre los dos, si no multiplicarlo, para que los dos se sientan enormemente amados. Mis dos hijos se adoran y se buscan entre si. Aún con casi 4 años de diferencia, juegan juntos , se rien y siguen compartiendo algo que los unirá toda la vida, "teta para dos" lo mejor que les puedo brindar, la mejor leche, la mía.

miércoles, 18 de abril de 2012

Los niños aprenden con el ejemplo, no???

Este afiche anda rodando por las redes sociales a la velocidad de la luz, cuando la gente no logra entender ni comprender que el autoritarismo sòlo consige niños que hagan caso por temor al castigo o los rebela, recordè un hermoso escrito que un amigo me envìo hace tiempo por mail y me dediquè a buscarlo, no se de quien es, si alguien lo sabe me avisa para citar el autor................
 NO a la crianza con autoritarismo y represiòn, SÌ a una crianza consciente, amorosa, paciente y que de BUEN EJEMPLO!!!!!!!!
Cuando pensabas que no te veía, te ví pegar mi primer dibujo al refrigerador, e inmediatamente quise pintar otro.
Cuando pensabas que no te veía, te vi arreglar y disponer de todo en nuestra casa para que fuese agradable vivir, pendiente de detalles, y entendí que las pequeñas cosas son las cosas especiales de la vida.
Cuando pensabas que no te veía, te escuché pedirle a Dios y supe que existía un Dios al que le podría yo hablar y en quien confiar.
Cuando pensabas que no te veía, te vi preocuparte por tus amigos sanos y enfermos y aprendí que todos debemos ayudarnos y cuidarnos unos a otros.
Cuando pensabas que no te veía, te vi dar tu tiempo y dinero para ayudar a personas que no tienen nada y aprendí que aquellos que tienen algo deben compartirlo con quienes no tienen.
Cuando pensabas que no te veía, te sentí darme un beso por la noche y me sentí amado y seguro.
Cuando pensabas que no te veía, te vi atender la casa y a todos los que vivimos en ella y aprendí a cuidar lo que se nos da.
Cuando pensabas que no te veía, vi como cumplías con tus responsabilidades aún cuando no te sentías bien, y aprendí que debo ser responsable cuando crezca.
Cuando pensabas que no te veía, ví lágrimas salir de tus ojos y aprendí que algunas veces las cosas duelen, y que está bien llorar.
Cuando pensabas que no te veía, ví que te importaba y quise ser todo lo que puedo llegar a ser.
Cuando pensabas que no te veía, aprendí casi todas las lecciones de la vida que necesito saber para ser una persona buena y productiva cuando crezca.
Cuando pensabas que no te veía, te ví y quise decir: ¡Gracias por todas las cosas que ví, cuando pensabas que no te veía!
“NO TE PREOCUPES PORQUE TUS HIJOS NO TE ESCUCHAN… TE OBSERVAN TODO EL DIA”.
Madre Teresa de Calcuta